La escuadra Granota volvió a dejar claro este fin de semana en la tercera fase de LaLiga Genuine que el modelo es innegociable, más allá de los resultados. Juan Jesús, debutante, se erige en la referencia granota dentro del terreno de juego.
Y es que tras dos meses de trabajo con el grupo que competía en esta fase, enfocados en mejorar automatismos y generar nuevas sinergias entre los miembros, el equipo levantinista mostró una versión sólida, reconocible y competitiva, incluyendo a nuevos jugadores en la dinámica Genuine manteniendo intactas sus opciones de cara a la última fase.
El primer encuentro, frente al Nàstic, fue el mejor reflejo de esa evolución. El Levante UD EDI firmó un partido serio, dominador en muchos tramos y con sensación constante de estar más cerca de la victoria. El empate final (1-1), con el gol rival llegando en los últimos instantes, dejó un sabor agridulce, pero también una lectura clara: el equipo compitió mejor de lo que refleja el marcador.
Más allá del resultado, el partido dejó nombres propios. Especialmente el de Juan Jesús, autor del gol, y el de sus compañeros debutantes Saúl y Alejandro, este último asistiendo en la acción del tanto granota. Tres incorporaciones que demostraron estar perfectamente preparados para el nivel de la competición, aportando frescura, personalidad y rendimiento desde el primer momento.
En el segundo encuentro, ante Cartagena, el guion fue diferente. La superioridad física del rival terminó marcando el partido y los pupilos de Luis Revert cayeron por 0-3 en un duelo más exigente en lo físico que en lo futbolístico. Aun así, el equipo mantuvo la intención y el orden, compitiendo hasta el final.
Los resultados dejan al Levante UD EDI en la 12ª posición de la tabla, pero con un dato que lo cambia todo: el séptimo puesto está a tan solo un punto. Un margen mínimo que mantiene completamente abierta la clasificación y que convierte la última fase, que se disputará en Madrid, en un escenario decisivo.
Porque si algo ha quedado claro en Granada es que el trabajo está dando sus frutos. El equipo compite mejor, se entiende mejor y empieza a mostrar una identidad más definida sobre el campo, sumando jugadores a la causa y representando de la mejor manera los valores del levantinismo.
Ahora, todo se decidirá en Madrid.



